España y el contexto internacional. Obreros yestudiantes contra la dictadura.

Eduardo Herrerín Torres


La tercera sesión del seminario, España y el contexto internacional. Obreros y estudiantes contra la dictadura, tuvo como protagonistas a Encarnación Lemus, catedrática de la Universidad de Huelva, y José María Marín, profesor titular en el departamento de historia contemporánea de la UNED. El formato fue el mismo que el de otras ocasiones, la correspondiente mesa redonda. Ángel Herrerín se encargó de moderar dicha sesión.

En primer lugar, como en las anteriores conferencias, se trató los años anteriores a la década de los sesenta, poniendo especial atención a la Segunda Guerra Mundial y a los pactos de 1953, dónde España consiguió salir del bloqueo internacional. Con respecto a la primera cuestión, al término de la Segunda Guerra Mundial, Franco intentó un “cambio cosmético” que le permitiera adaptarse a la nueva situación internacional. En julio de 1945, nombró un nuevo gobierno, en el que destacaba el Ministro de Asuntos Exteriores, Alberto Martín Artajo, miembro de la Asociación Nacional de Propagandista, presidente de la Junta Nacional de Acción Católica desde 1940, afiliado a FET-JONS durante la Guerra civil y colaborador de la Junta Técnica del estado. El nuevo ministro intentaría, por un lado, minimizar las anteriores relaciones del régimen con Alemania e Italia; y, por otro lado, contrarrestar el odio contra la dictadura mediante la exaltación del carácter católico y anticomunista del régimen, al tiempo, que rechazaba su definición de fascista. El régimen franquista continuó a lo largo de 1945 con su política de cambio de imagen. Sin embargo, la consideración internacional de la dictadura franquista no mejoraba, aunque, por otra parte, la situación no era tan desfavorable, ya que EE.UU. e Inglaterra no querían de ninguna manera un régimen comunista. Por lo que, la dictadura sabía que tenía que aguantar, ya que tarde o temprano la alianza entre los países democráticos y comunistas de la Segunda Guerra Mundial se rompería. Ante este nuevo contexto internacional inminente, que sería denominado como Guerra Fría, el régimen de Franco pedía su plaza en el bloque anticomunista, o, si se prefiere, en el bloque occidental o capitalista.





Con respecto a la segunda cuestión, los acuerdos llevados a cabo por el régimen fuera de las fronteras, se concentraron en dos: por un lado, el Concordato con la Santa Sede, firmado el 27 de agosto de 1953, suponía un paso adelante en la legitimación exterior de la Dictadura y reforzaba el peso social de la Iglesia católica; por otro lado, los denominados pactos de 1953, o pactos de Madrid. Estados Unidos obligó a España a cambiar su modelo económico, la autarquía, por una liberalización. Todo esto suponía una transformación en la economía y en los acuerdos internacionales, pues España conseguiría entrar en la ONU en 1955. Señalar un hecho importante, el régimen no cambiaría nada en el aspecto político.

En segundo lugar, los conferenciantes expusieron el crecimiento vertiginoso que tendrá la economía española en la década de los sesenta. Sobre todo se pueden observar en tres factores: el turismo, que pasó de seis millones a seis mil millones; el capital extranjero, principalmente estadounidense, de doscientos veintisiete millones a mil millones; y, por último, la emigración, los cuales mandaban cerca de 163 millones, que pasarían a ser mil cuatrocientos millones. Sin embargo, la emigración no sólo tuvo una trascendencia económica, ya que transformó la sociedad. Esta emigración interna, se llevó a cabo mediante las personas que fueron del campo a la ciudad y se pusieron a vivir en cualquier sitio, denominados suburbios. Además, estas personas que ocuparon las zonas del extrarradio, crearon un nuevo entramado social, que va a permitir el estallido de movimientos reivindicativos y de movimientos contra el régimen en los años sesenta y sobre todo en los setenta.

Llegados a este punto, los ponentes hicieron hincapié en los movimientos estudiantiles y la incorporación de la mujer en la vida laboral. El profesor Marín señaló cómo el régimen tuvo que lidiar con un aumento en la conflictividad social y la actividad de los movimientos obreros y estudiantiles. Fue en estos años cuando surgió el grupo armado Euskadi Ta Askatasuna (ETA). Las revueltas estudiantiles de los años sesenta buscaron ser movimientos de oposición a la dictadura. En España, como en otros países, se inauguró una nueva etapa de movimientos sociales. Sin embargo, aquí no pasaron de huelgas y manifestaciones reprimidas por la dictadura.

Con respecto a la mujer, la profesora encarnación destacó que su educación estaba recluida al aspecto doméstico. Además, existía la sección femenina de la Falange española, dirigida por Pilar Primo de Rivera para asesoramiento en todos los aspectos de la vida a las mujeres. Dicho asesoramiento se centraría en tener contento al marido, la casa recogida… Fue a partir de los sesenta cuando comenzó un lento goteo de mujeres de vuelta a las facultades: la mayor parte de las éstas, las afortunadas que pudieron estudiar, optaron por carreras de letras o carreras dedicadas a los cuidados. En 1961 hay una reforma de la ley del trabajo en la que teóricamente las españolas podían incorporarse a casi cualquier trabajo, y que no necesitaban la licencia marital para poder firmar el contrato. Sin embargo, para la mayoría de ellas no se va a cumplir, y las mujeres tendrán que esperar unos cuantos años para poder obtener libertades en el trabajo y salir de las cuestiones domésticas.

Por último, se hizo mención a los cambios en la sociedad de consumo que tuvieron lugar en esta década. El crecimiento económico, desarrollado más arriba, significó una transformación de los hogares españoles. A principios de los años sesenta por cada cien familias se tenía una media de 4 frigoríficos, 19 lavadoras, 1 televisión, 3 tocadiscos y 4 automóviles; mientras que a finales de esta década se aumentó en 87 frigoríficos, 55 lavadoras, 89 televisiones, 41 tocadiscos y 48 automóviles. Sin embargo, los ponentes nos recordaban, una vez más, que durante el régimen franquista. estos cambios sociales y económicos nunca trajeron consigo un cambio político.

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